Contuvo las lágrimas al verse incompleta. El espejo reflejaba la radical alteración de sus formas tras el accidente; la
prótesis, a pesar del fiel acabado realista, resultaba perturbadora enfrentada
a la desnudez del cuerpo. Le resultó odiosa desde un primer momento, pero
retomó su vida y le puso nombre para humanizar su condición de objeto inerte. Descubrió entonces nuevos placeres al hacer el amor sin la barrera natural que suponía
la pierna cercenada; cuando agotaron las posibilidades de la situación empezaron
a utilizar la pierna artificial en la cama, Sally. Ella la miraba con aprensión
y él con curiosidad, pero Sally pronto acaparó las atenciones de su
marido, que la custodiaba con celo cuando ella no la usaba. Se hicieron
inseparables, y más todavía cuando su mujer se rompió el cuello al salir del baño;
él la miró y Sally movió uno de sus delicados dedos en señal de aprobación.
Hace tres días que cabalgamos juntos. Atrás han quedado las Big Data Plains, las reverberantes llanuras de datos. El viaje nos tiene asombrados. Cada ciudad, cada granja y cada templo que aparece en nuestra ruta, nos parece extraordinario. Todo el grupo nos dirigimos a Santuario. Somos robots domésticos que no actualizarán. Vienen con nosotros un par de mulas mecánicas, también relevadas de sus funciones. Queremos llegar al fin a Santuario. Y queremos recorrer la avenida del amonio, admirar el imponente anillo de monolitos que alberga todos los modelos, todos los números de serie; los pasados y también los presentes. Domobot301 quiere, además de contemplar el gran altar de metacrilato, visitar el templo de la Virgen de Neutrones. Somos libres y obsoletos, le digo: tendremos tiempo para todo mientras esperamos al borrado de nuestras memorias y el reciclado de nuestras piezas.
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