La Estación Blanca sirve el mejor
café con tarta de manzanas a lo largo de la interestatal 40. Es un sitio
pequeño y alejado que mira hacia la autopista. Todo lo que tengo está en mi
camioneta. Sé que en algún lugar de los Estados una mujer deja la luz del
porche encendida por si vuelvo a medianoche, o tal vez ya se ha cansado de
esperar. Es una posibilidad, siempre digo lo mismo. Un buen día se posó un
águila en lo alto del granero. Sin pensarlo recogí mis cosas y salí disparado.
Ahora vivo entre camiones, carreteras y áreas de servicio. Hablo con Rosita, dueña
de la Estación Blanca, De si hay mucho tráfico o del tiempo que hace desde la
última visita. El horizonte es inmutable, a pesar de las millas, Es lo único
que nunca cambia.
Tras una noche de insomnio, la SATOR VERTICAL evidenció fallos en el envasado de los saquitos de pistachos al punto de sal de 150g, que henchidos de aire y únicamente con un par de frutos dentro, se amontonaban en el extremo de la cinta transportadora. Por su parte, VENDOR S.L. envió a su técnico, que ni encontró falla en la envasadora ni mal reglaje: La máquina no duerme por las noches, detal ló en su informe. Muchos kilómetros después, aburrido en LA CARRETA, mesón habitual de la ruta hacia Cáceres, Eugenio Mancebo, técnico de VENDOR S.L., pinchaba con su mondadientes uno de los saquitos defectuosos y caía dormido al respirar su contenido. En lo profundo del sueño, la envasadora confesó su legítima aflicción: atornillada al cemento, solo conozco esta nave… estas bolsas al vacío. Al despertar, el técnico de VENDOR S.L., se frotó los ojos sin entender nada.
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