Dos huevos duros utilizaban las
vietnamitas para aprender a controlar los músculos dentro de su coño. Pasado el
tiempo, cuando conseguían moverlos a voluntad, utilizaban huevos con cáscara.
Esa era explicación a que algunas de ellas fumaran los Marlboro con el coño; también
era la explicación a los masajes que las hacían famosas en la tropa. Un polvo
Thai. La mayoría eran zorras del Viet Cong que aprovechaban sus habilidades
para meterse cristales y cuchillas hábilmente clavados en un corcho. Lo menos
malo que te podía suceder cuando les metías la polla era que te infectaran con
alguna mierda venérea; al día siguiente la polla te ardía como el fuego y meabas
napalm. Lo peor, bueno, te lo puedes imaginar; la polla rebanada en dos lonchas,
una cicatriz muy fea y una mutilación difícil de explicar a la fiel novia en
Kansas, suponiendo que consiguieras regresar con vida a Kansas.
Tras una noche de insomnio, la SATOR VERTICAL evidenció fallos en el envasado de los saquitos de pistachos al punto de sal de 150g, que henchidos de aire y únicamente con un par de frutos dentro, se amontonaban en el extremo de la cinta transportadora. Por su parte, VENDOR S.L. envió a su técnico, que ni encontró falla en la envasadora ni mal reglaje: La máquina no duerme por las noches, detal ló en su informe. Muchos kilómetros después, aburrido en LA CARRETA, mesón habitual de la ruta hacia Cáceres, Eugenio Mancebo, técnico de VENDOR S.L., pinchaba con su mondadientes uno de los saquitos defectuosos y caía dormido al respirar su contenido. En lo profundo del sueño, la envasadora confesó su legítima aflicción: atornillada al cemento, solo conozco esta nave… estas bolsas al vacío. Al despertar, el técnico de VENDOR S.L., se frotó los ojos sin entender nada.
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